El estilo industrial lleva ya un buen puñado de décadas entre nosotros, si bien es cierto que su popularidad se ha disparado en los últimos años. Nació en la década de los 50 en Nueva York, y casi 70 años después podríamos decir que ha conquistado miles de hogares que se han dejado llevar por dos de sus principales virtudes: su atemporalidad y su facilidad a la hora de mezclar materiales.

En este artículo vamos a hablarte de algunas de sus claves, así que toma nota si quieres sentirte como en un auténtico loft neoyorquino. 😉

¡El destape!

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¿Quién dijo que la estructura de una casa era fea? Puede ser de lo más bonito que tengas para mostrar, sobre todo si tienes la suerte de contar con vigas y paredes de ladrillo. De hecho, si te atreves puedes dejar a la vista las tuberías y hasta la instalación eléctrica.

Un guiño a lo vintage

El estilo de decoración industrial llega a confundirse con el vintage por el simple hecho de compartir piezas decorativas como baúles, maletas, damajuanas, libros, lámparas de foco, relojes como los que hay en las estaciones de tren…

Piezas que marcan la diferencia

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Un look industrial puede lograrse con relativa facilidad gracias a piezas icónicas como los sofás Chester tapizados con cuero, las mesas de centro que incorporan ruedas metálicas o las sillas Tolix, que son todo un clásico.

Los materiales y los colores más utilizados

Hay tres materiales que se llevan la palma: la madera, el cuero y el metal. Los puedes combinar como quieras en función de tus gustos y necesidades. Recuerda que el hierro y el acero son elementos más bien fríos, así que tendrás que combinarlos con madera si no quieres perder calidez. Por otra parte, debes saber que el ladrillo y el hormigón son muy característicos del estilo industrial.

En cuanto a colores, son los tonos naturales los que más protagonismo deberían tener. El madera es el número uno, pero no hay que olvidar que debe mezclarse con el negro, que es el que solemos asociar a este estilo. El blanco y el gris también tienen cabida. En definitiva, mandan los neutros.

Ventanas XXL

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Esto no es tan fácil de lograr, desde luego, pero es muy característico del estilo que nos ocupa en este artículo. No hay que olvidar que el estilo industrial nació de la necesidad de ocupar viejas fábricas y almacenes que quedaron vacíos en los años 40. Por eso solemos asociarlo a los grandes ventanales, los mismos que por desgracia no todos podemos permitirnos en casa, bien por la estructura del edificio o bien por lo que supone poner en marcha una obra que implica la creación de ventanales que aprovechen casi todo el espacio que hay desde el suelo hasta el techo.

La perfecta imperfección

El estilo minimalista y el nórdico admiten pocos errores. De hecho, se basan en la perfección y en la simpleza de las líneas que componen los muebles y otras piezas decorativas. Eso es algo que no pasa en el estilo industrial, que considera positivo que haya texturas irregulares, tapizados desgastados o muebles de madera que se exhibe al natural, sin tratamientos que oculten sus «defectos».

Espacios diáfanos

Otra característica del estilo industrial tiene que ver con la distribución del espacio. Ya sea para favorecer la entrada de luz natural o para unir estancias, es una de sus características principales. Por eso es tan habitual verlo en lofts. Si te lo planteas para tu casa, es probable que tengas que derribar algún que otro tabique.

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